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Por Swivel La Rueda Cubana, también conocida como Rueda de Casino, es un baile formado por un grupo de parejas que bailan salsa de forma coordinada y formando un círculo.
A los que la practican exclusivamente se les suele denominar “casineros”. En todas las Ruedas tiene que haber un líder o madre, que será el encargado de dirigir y mandar las figuras o vueltas y los cambios de pareja que se realizarán al mismo tiempo y compás por todos los participantes. Además será el encargado de marcar el ritmo al que se debe bailar. A veces desde fuera, puede parecer una coreografía, pero tenemos que saber que no lo es. Se puede bailar una Rueda con un mínimo de dos parejas. El comienzo de la Rueda Cubana, podemos situarlo a mediados del siglo XX.. Esa forma circular en la cual se disponen las parejas proviene de las Contradanzas francesas del siglo XVIII, danzas que gustaban mucho en los bailes de sociedad de Cuba. Musicalmente procede del danzón, aunque su baile no es más que el ritmo de son a contratiempo. Sus inicios se debieron a un grupo de personas que no eran capaces de marcar el paso en la clave cubana, en la tumbadora o en el bajo facilitando la rueda su aprendizaje. En sus primeros tiempos era denominada como casino o baile cubano bailado en grupo, su nombre actual surge porque se bailaba en los casinos de la ciudad. Hay quien asegura que en el primer lugar en que se vio este baile fue en el Casino Deportivo, otros dicen que fue en el Casino La Playa, pero en lo que una gran mayoría están de acuerdo es que la Rueda más famosa de La Habana es la “Rueda del Oso"
La Rueda no constituye un baile solamente, sino que forma parte de un fenómeno social, de la misma manera que poner los nombres a las figuras y vueltas no deja de ser también una realidad cultural y social. Casi siempre son nombres cargados de un doble sentido. La Rueda pasó a formar parte de un baile de barrio o zona de residencia, y así, cada Rueda tenía su líder (madre) favorito y sus propias figuras privadas. La pericia de la madre (líder) se demuestra al mandar de tal manera que los integrantes no se aburran de bailar siempre las mismas figuras al mismo tiempo que se divierte. Se puede mandar a viva voz y/o con gestos o movimientos de la mano. Para ser el líder se requiere de ciertas cualidades y habilidades, ser un buen salsero no implica ser un buen líder. Se pueden adornar los mandos con frases o con historias, lo que obliga a los participantes a tener una gran sincronización, atención y bastante práctica en el momento de ejecutar los movimientos. A la Rueda Cubana también se le puede dar un toque competitivo: las parejas que se equivocan deben abandonar la rueda. En este caso, la madre tratará de mandar de una forma más o menos confusa, pero con mucha rapidez para provocar la equivocación. En Cuba es común que en días de fiesta, una Rueda rete a otra y la que menos equivocaciones tenga y ejecute un baile con mayor fluidez y más vistosidad sea la ganadora. Para que una Rueda sea buena no es necesario dar muchas vueltas, ni complicadas y aburridas figuras, la pericia de la madre es la que puede conseguir que una rueda destaque o sobresalga de las demás. Para entrar en una Rueda se le tiene que pedir permiso a la madre y ésta aceptará su entrada o no. Si la pareja entró sin permiso, la madre podrá sacarla de una forma diplomática cantando una figura privada que esa pareja desconozca, de forma que al equivocarse, la pareja tendrá que abandonar la rueda. Hay pasos básicos que se bailan de una forma similar en todo el mundo. Algunos pueden ser: Izquierda, Abajo, Dile que no, Adiós con la Hermana, conocido en Europa y Cuba como Prima, Enchufla, conocido también como Enchufe, etc. Otros nombres pueden variar algo, puesto que al no estar sistematizadas y organizadas las figuras, en su transmisión van degenerando tanto en lo que es propiamente su ejecución como los nombres de las mismas. La Rueda Cubana hoy en día es practicada por un gran número de población, la cantidad y variedad de figuras que existen en la Rueda y los cambios de pareja que se producen en el baile, la convierten en un espectáculo del que disfrutan los que la ven y, sobre todo, los que la bailan.
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