 BaileyMusica.com Todos conocemos los inmensos beneficios del baile como actividad lúdica, social o deportiva, pero poco se habla de los beneficios que aporta a nuestro cerebro. Bailar implica la ejecución física coordinada de una serie de instrucciones que nuestro cerebro envía al resto del cuerpo teniendo en cuenta, para mayor complejidad, que debe hacerlo en unos tiempos concretos.
Aspectos relativos a la memoria tanto a corto como a medio e incluso largo plazo, para recordar los pasos y figuras a ejecutar, la percepción visual y auditiva, la coordinación motriz, el equilibrio, asi como cierta capacidad empática para ponerse en el lugar de la pareja se ven fortalecidos con la práctica asidua del baile.
Es más, diversas investigaciones científicas acreditan que el baile es la única actividad física que se ha encontrado que disminuye el riesgo de demencia. Así lo afirma el doctor Joe Verghese, del Albert Einstein College of Medicine of Yeshiva University del Bronx: "el baile es una actividad compleja, donde hay que seguir el ritmo de la música, recordar los pasos e improvisar, y es una actividad física, de tal manera que también aumenta el flujo de sangre en todas las partes del cuerpo, incluyendo el cerebro”.
En la revista 'The New England Journal of Medicine', se publicaron una serie de hallazgos que proceden de la observación de un subgrupo de 469 personas de más de 75 años que participaban en una investigación sobre envejecimiento conocida como Estudio Bronx, que sigue desde hace más de 20 años a la población de este barrio neoyorquino. En el análisis se incluyó a los mayores que no presentaban signos previos de demencia y se les evaluó anualmente durante cinco años. Los investigadores examinaron con qué frecuencia participaban en ocupaciones recreativas y determinaron los niveles de actividad física y cognitiva asociados a éstas. Así, comprobaron que el efecto neuroprotector se reducía a aquellas tareas que requieren un esfuerzo mental (leer, practicar juegos de mesa y tocar un instrumento). Por el contrario, salvo en el caso del baile, los beneficios no fueron significativos en las actividades que exigen un mero esfuerzo físico, como subir escaleras.
En la McGill University de Montreal se ha llevado a cabo una investigación interesante en torno a un baile en concreto: el tango. Han comprobado que bailar a menudo el tango argentino mejora, más que el simple caminar, el estado cognitivo y el equilibrio motor de la gente mayor. El tango incorpora bastantes de los movimientos que se practican habitualmente en los programas de rehabilitación psicomotriz: pasos rápidos hacia delante, atrás y de lado, apoyarse en una sola pierna, andar en línea recta adelante y atrás y dar la vuelta en un espacio reducido. Además, la música facilita la ejecución de tales movimientos. Experimentalmente, se vio que bailar tangos un par de horas dos veces por semana durante 10 semanas mejora el equilibrio, la postura, la coordinación motora y el rendimiento cognitivo. Patricia McKinley, la investigadora principal, afirma que “Bailar tangos es una actividad recreativa ideal para esta población porque satisface tres requisitos básicos para cumplir con este tipo de programas: es divertido, es una actividad de grupo y tiene una meta tangible para quien lo ejecuta y para su familia.
Como se puede apreciar no sólo existen razones cardiovasculares, sino también sociales, cerebrales y de calidad de vida presente y futura que hacen del baile, cualquier baile, sobre todo de pareja, una afición sumamente interesante y exclusiva con respecto a otras actividades físicas. |