 Por: Roberto Maquieira Existen una serie de aspectos básicos innumerables veces descuidados tanto por alumnos como por profesores. Estos aspectos abarcan cuestiones que van desde la higiene personal hasta la técnica individual.
Son reglas no escritas que todo alumno debería leerse antes de tomar cualquier clase de baile.
1º.- Cuidar la higiene personal. Cuando se va a una clase de baile no es para hacer un deporte cualquiera sino que se establece de una forma u otra una relación social con otras personas. El olor a sudor es siempre desagradable, sobre todo cuando se hacen cambios de parejas o se tiene que practicar con el profesor. Si siempre es importante la correcta higiene personal, me atrevería a decir que cuando vas a bailar, más todavía. Una cosa es el olor a sudor que se genera en una clase y otra es el que uno ya trae de casa.
2º.- La ropa y el calzado deben ser cómodos. Una vez que empezamos a movernos tendremos calor, y una ropa que nos permita transpirar con facilidad es muy adecuada. Por lo que respecta al calzado, es ideal que tenga algo de tacón, tanto para el chico como para la chica y que no se agarre mucho al suelo (suelas de goma) ni se deslice en exceso.
3º.- Aunque se puede discernir mucho en este punto, considero que el proceso natural de aprendizaje del baile comienza por conocer el movimiento de nuestro propio cuerpo, luego el espacio donde nos desenvolvemos y por último, el ritmo. Si no conocemos nuestros cambios de peso ni sabemos desplazarnos no podemos pretender ir a ritmo. Es, por lo tanto, muy importante, centrarse en la técnica individual de cada baile antes de tener avidez por aprender figuras. Las figuras se aprenden muy pronto, y en pareja. La técnica individual requiere más constancia personal y supone un dominio progresivo del propio cuerpo, lo cual va a posibilitar que dominemos más fácilmente el espacio y por lo tanto estemos más libres para poder interpretar el ritmo. El aprendizaje exclusivo de figuras no garantiza que estemos bailando bien.
4º.- No todos aprendemos con la misma facilidad. Ten paciencia con tu pareja. El chico suele tener más trabajo que la chica pues suele ser el que dirige y por lo tanto no solo ha de centrarse en sus movimientos sino también en lo que va a hacer con su pareja. Enfadándonos lo único que conseguimos es que la pareja se bloquee más, lo haga peor y se desmotive.
5º.- Nadie nació para bailar. Es más, el baile forma parte de casi todas nuestras culturas ancestrales. Existen unos prerrequisitos que algunas personas tienen: haber escuchado mucha música, haber hecho ejercicios o deportes de coordinación, haber sido estimulados precozmente, etc... pero lo que es indudable es que todo se aprende y cualquiera puede aprender a bailar. Evidentemente, cuantos menos prerrequisitos tengamos más esfuerzo nos supondrá, pero con constancia y práctica se consigue.
6º.- El que dirige tiene un difícil papel, pero es muy habitual ver a muchas chicas queriendo dirigir el baile porque el chico no les hace tal o cual figura o porque no se acuerda de tal o cual coreografía. Eso no ayuda en nada al chico y el baile se ve extraño. Es mejor ayudarle a que él dirija que autodirigirse. Y otra cosa para las chicas: debéis ir un poco por detrás del chico, nunca anticipándoos a él. El baile es profundamente machista: vuestra labor es interpretar órdenes, no adivinarlas ni mucho menos crearlas. Para el chico es más fácil indicar un movimiento no hecho que remediar uno ya hecho.
7º.- Lo más importante para bailar son las conexiones, la técnica básica individual y en pareja. Dominando esto es como disfrutaremos del baile. A partir de ahí las figuras se aprenden fácilmente, incluso viendo a otros. Aprender figuras sin técnica es como aprender a escribir a máquina con el dedo de una mano, te saca del apuro pero a corto plazo no sirve.
8º.- Cambia de pareja de baile siempre que puedas. No todas las parejas responden con la misma energía ni a la misma velocidad, ni con la misma fuerza. Siempre aprendemos de otras parejas: si lo hacen bien nos ayudarán mucho, y si no lo hacen tan bien hará que reflexionemos más para ayudarles. Además eso sirve para compararnos con otras parejas y ver que los errores que creíamos eran de nuestra pareja muchas veces son errores nuestros, y por lo tanto, ayuda a evitar discusiones.
9.- Practicar, practicar y practicar. Ninguna persona que veáis bailando bien lo hace así sin más. Detrás hay horas de práctica. No tenemos que ser bailarines profesionales, pero hay muchos momentos durante el dia en los que podemos hacer pasos básicos planteándolo como un ejercicio saludable.
10.- Bailar es uno de los pocos ejercicios placenteros que podemos hacer con nuestra pareja sin tener que recurrir nunca al viagra. No los desperdiciemos con discusiones. Con el baile ejercitas el cuerpo y el cerebro. Antepongamos siempre la diversión a la exhibición. Paciencia, las cosas ya saldrán. Las clases de baile son para divertirse y para aprender, pero sobre todo, son esos momentos agradables en los cuales te olvidas de los problemas por unos minutos para disfrutar con tu pareja, el ejercicio y la música. |