Poco se podía imaginar el cubano Enrique Jorrín cuando a finales de los años 40 del pasado siglo comenzaba a construir el chachachá que sería un ritmo que se mantendría tan presente a lo largo de los años. Tanto es así que muchos grupos de rock lo incluyen en sus composiciones y gran parte de los anuncios publicitarios incluyen también ritmos de chachachá. Y es que el poder de atracción de este ritmo repetitivo es muy grande.
Vale decir que en cierta oportunidad el compositor Leo Brouwer expresó que la música pop no era más que "Cha cha chá con batería", dejando en claro su opinión sobre el aporte de este género cubano a otros ritmos universales.
Jorrín, violinista y director de orquesta, tuvo su propia orquesta: la orquesta América y fué uno de los miembros de la famosa orquesta de Arcaño y sus Maravillas, junto a Orestes López y su hermano Israel "Cachao" López.
Jorrín vió como se bailaba en la época el danzón-mambo y observó la dificultad de los bailarines en ejecutar las partes sincopadas debido a que los pasos de los bailadores se producen a contratiempo, o sea, en la segunda y cuarta corchea del compás 2/4. Las melodías en forma de síncopa hacen en extremo difícil la colocación de los pasos con respecto a la música. El ritmo sincopado, intrínsecamente ligado al jazz, se construye a partir de sucesiones de notas a contratiempo. Una nota sincopada es la que se halla entre dos o más de menos valor, pero que juntas valen tanto como ella. Eso quiere decir que hay que romper el ritmo e ir con rápidos y lentos al bailar.
Buscando una solución a esto desplazó el acento que se produce en la cuarta corchea (2/4) -en el mambo- hacia el primer tiempo en el Cha-cha-chá. Adoptaba el 4/4 y la síncopa se producía solamente en el 4y, de tal manera que teníamos 1-2-3-4y-1... y 30 a 36 tiempos/minuto.
Al invento le llamó neodanzón. Actualmente se le conoce con distintos nombres : tambien llamado Cha cha, Cha-cha-cha, chachachá , e incluso ricachá. Hay quien asegura incluso que el chachachá recibió influencias del chotis madrileño.
Su rápida y amplia difusión se debió, sobre todo, al hecho de ser un baile intermedio, ni muy lento ni muy rápido, lo que lo hace un género fácilmente bailable por todos, en contraste, por ejemplo, con el Mambo, donde la música es más rápida y el ritmo más complicado.
El nombre que todos conocemos nació con ayuda de los bailadores, cuando al inventarse el baile que se acoplaba con el ritmo, se descubrió que los pies marcaban un sonido peculiar al rozar el suelo, precisamente en tres tiempos seguidos, cha - cha - chá, y de ahí, de ese sonido, nació, por onomatopeya, el nombre que despierta en todo el mundo las ganas de mover los pies, el chachachá.
"La engañadora", canción compuesta por Jorrín en 1951 es considerada el primer chachachá. A partir de 1953, Jorrín compone númerosos cha cha chá y la popularidad del nuevo estilo gana adeptos, primero en toda la isla, después en los otros paises. El Alardoso, El Túnel, Nada para ti, son ejemplos entre los títulos históricos.
Actualmente, el baile del chachachá adopta dos grandes líneas: una línea social y una competitiva integrado dentro de los cinco bailes latinos del llamado estilo internacional junto con la samba, el pasodoble, la rumba y el jive.
En el siguiente video puedes ver el fragmento de una competición de chachachá: