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Por Roberto Maquieira El reggaeton no es solo un estilo musical. Para muchos jóvenes, y no tan jóvenes, es una forma de vida. Desde siempre, esa época de transición a la vida adulta viene marcada por una rebeldía ante las imposiciones y muchas actitudes "conservadoras" del segmento de edad que ostenta el poder.
En su tiempo el rock, el break, el hip-hop, el reggae, el rap, o movimientos como el hippie o el punk, por poner algunos ejemplos han sido intentos de liberación de esa inercia inmovilista y conservadora.
El reggaeton no deja de ser otra forma más. Solo que esta vez surge en un entorno netamente latino del que estamos acostumbrados a recibir otras tendencias musicales menos "agresivas". Pero si analizamos un poco los inicios del tango o mismamente de la bachata nos encontraremos con bastantes similitudes en muchos aspectos, sobre todo aquellas que conciernen al rechazo inicial por parte de las clases medias y/o dominantes.
Todos conocemos esa gran calidad de la salsa de los 70, con grandes músicos provenientes de otros estilos como el jazz que dotaron a la salsa de esos inicios de una calidad inigualable. Por esto el caso de la salsa es completamente diferente a otros estilos latinos que, como la bachata o el reggaeton, parten de músicos con una formación más pobre y por esto la lírica y las estructuras musicales resultan muy simples, al menos actualmente.
Pongamos el caso de la bachata, un género que ha evolucionado para bien o para mal hacia otros derroteros donde se ha experimentado y hasta cierto punto se ha enriquecido. También en este ámbito los más jóvenes han encontrado una fuente para la protesta. El caso del grupo Aventura puede ser una muestra de ello, aunque el compartir este estilo con los más adultos no es bien visto por los más jóvenes.
Tenemos que recordar también que para mucha gente joven que han conocido mayormente música trance, techno, progressive house o house el reggaeton supone aire fresco. Además, al ser un estilo repudiado por los mayores, lo hacen todavía más propio. Si todo el mundo aceptase el reggaeton es seguro que los más jóvenes buscarían otra cosa.
Creo que va siendo hora de que la música latina recupere protagonismo en las tendencias musicales de la juventud y que no tengamos que ser los menos jóvenes los que revitalicemos estilos como la salsa o el merengue, por poner unos ejemplos.
Siempre han existido estas posturas de rechazo ante lo nuevo, pero tenemos que recordar que todas las innovaciones surgen así, bajo estas condiciones, y que lo que ahora rechazamos es más que probable que en el futuro lo aceptemos plenamente.
Ahora bien, una vez defendida la tesis del reggaeton como fenómeno musical bailable innovador, también tenemos que poner en la balanza lo mucho que tiene todavía que evolucionar, en muchos aspectos.
Primeramente, y aunque muchos avispados músicos provenientes de otros estilos se están apuntando al "carro", al reggaeton le falta calidad instrumental tanto en las composiciones como en la interpretación. La pobreza lírica viene marcada, en parte, por el acento social de las letras, pero ello no es óbice para que en el futuro buenos letristas compongan letras aceptables para reggaeton, a la vez que otros compositores y músicos de gran calidad se decidan a iniciar esta tendencia, enriqueciendo ese "machaconeo" que suponen ahora la mayoría de los reggaetones, más propio de otros estilos discotequeros muy simplones.
Por otra parte está el baile. Han querido que esto no sean solo música y letras que marquen cierta ruptura, sino que en el baile esto también se vea reflejado con actitudes que supongan un enfrentamiento ante la hipocresía sexual a la vez que un reclamo del machismo feroz que todavía impera en la gran mayoría de países latinos.
El "perreo", que así se denomina el baile que acompaña a la música reggaeton, parece representar la dominación del hombre sobre la mujer utilizando para ello movimientos muy sensuales y repetitivos.
La problemática que acompaña a este baile es su excesiva simplicidad, que hace que mucha gente joven lo baile individualmente o lo haga con pasos de otros bailes, como la salsa, adaptados al tempo musical.
¿Ha venido el reggaeton para quedarse?. Es probable, aunque deberá evolucionar mucho en su música y en su baile para que esto suceda.
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